Columna de Opinión por Martha Patricia Moreno

El pluma azul

Desde que supe que mi amigo pluma azul, no vuelve a su curul, lo único que se me ocurre escribir: Que desde joven con su  fino humor y  malicia indígena ¡me hacía  partir  de la risa!

Que tuvo una infancia de niño rico, y como fue  muy bueno para enderezar a los encorvados, estudió derecho; A los  18 años  empezó a echar discursos, llegó al congreso a los 29, y se retira ¡invicto a los 54! como diría  mi padre en el billar: “con calma y tiza, a solo un chorizo  de su vida”.

Fue el travieso  niño del  tambor, que siempre hizo ruido, desde las crestas de la  política nacional, hasta las profundidades de su laguna de Tota, donde anticipo los sismos.

¡Buen viento y buena mar!  Para el guerrero de todos los molinos, que supo cocinar  catorce campañas, y que se retira echando  los brazos con  los gestos  de  un gato doméstico.

Coletilla: Jorge Hernando Pedraza,  hay que seguir, para darle calma a los perturbados, y perturbar a los que están calmados.

 

 

Por: Martha Patricia Moreno M.

Comunicadora social_ periodista, de Boyacá